Supongamos que por un proceso judicial cobras honorarios de seis millones de pesos. Si ese proceso tarda aproximadamente tres años en finalizar, estamos hablando de 36 meses. Más de mil días.
En términos de rentabilidad diaria, ese proceso representa cerca de $5.500 pesos por día. Prácticamente el valor de un café.
Ahora imagina que en ese mismo tiempo pudieras atender decenas de nuevos asuntos en lugar de permanecer atado al mismo expediente durante años. Ahí cambia completamente el negocio.
Los abogados más rentables no son necesariamente quienes tienen más procesos. Son quienes logran resolver más asuntos, en menos tiempo, sin sacrificar la calidad del servicio.
Porque el activo más valioso de un abogado no son los expedientes. Es su tiempo. Y cuando ese tiempo queda atrapado durante años en un solo proceso, también se limita la capacidad de generar nuevos ingresos.
No se trata de reemplazar el litigio. Se trata de saber cuándo una conciliación estratégica genera mejores resultados para todas las partes.